Un mundo en plastilina

0
218

Édgar Álvarez, conocido como Alter Eddie, es un artista colombiano que utiliza la magia de la plastilina para enseñarle a la gente sobre los problemas sociales del mundo. Su trabajo es todo un fenómeno en las redes sociales, pero recientemente se hizo conocido en el Perú a raíz de la ola de huaicos y lluvias. Desde Bogotá nos habla de su activismo social mediante el arte de moldear figuras.

— Cuéntenos sobre usted y cómo nace “Se lo explico con plastilina”.

Soy maestro en artes plásticas egresado de la ASAB (Academia Superior de Artes de Bogotá), también estudié media carrera de comunicación. Trabajo en diferentes campos que utilizan la plastilina, como documental, ilustración, caricatura y animación. Hago mucho trabajo que tiene que ver con temas sociales, que es una de las cosas que más me gusta hacer, por lo cual creé la página hace cuatro años cuando residía en Los Ángeles. Es un proyecto con mucha repercusión en causas sociales que tienen que ver con campesinos, habitantes de calle, el proceso de paz en Colombia, el abuso a mujeres y niños, y todo lo relacionado con la solidaridad.

— ¿El nombre hace referencia a una expresión colombiana?

Si. “¿Se lo explico con plastilina?” es como explicarle a una persona algo que es obvio, igual que la expresión mexicana “¿Se lo explico con manzanas?”. Lo que hago es explicarle a la gente muchas cosas que pasan en el mundo, así como también decirles “¡hombre!, hay que reaccionar de alguna forma”.

— ¿Qué hace tan atractivo el arte en plastilina?

Tiene que ver mucho con la estética de la plastilina, la cual es un material que llega a toda la gente del común, ya que todos hemos trabajado con plastilina alguna vez en nuestras vidas. Eso es lo que acerca un poco al público, ya que se muestra como un muñequito infantil que lleva un mensaje de trasfondo político o social, pero utilizando un lenguaje sencillo y amable.

— ¿Para usted cuál fue la clave de su éxito en redes sociales?

Yo pienso que si hay algo clave es el uso de un lenguaje sencillo, tanto a nivel visual como a nivel de mensajes, lo cual hace que la gente lo capte muy rápido. Un problema que tienen las organizaciones es que pueden tener muchos mensajes que comunicar, pero estos se manejan con demasiados tecnicismos y no son tan claros. Yo tengo la ventaja de haber trabajado en publicidad, así aprendí a ser claro, puntual y sencillo.

— ¿Cómo elige los temas para su trabajo en plastilina?

Hay personas que me ayudan de vez en cuando con ideas de contenido, además me gusta repostear mucho artículos de prensa. Si hay un tema del día que me interesa, decido trabajarlo. Por ejemplo, hace poco trabajé el tema del abuso hacia los niños, por dos casos que ocurrieron aquí en Colombia (el asesinato de Sara Salazar y dos niños indígenas en Cauca), lo cual se prestó para hacer muchas imágenes, compartir artículos y videos relacionados al tema. Es como montar una especie de canal con diferentes perspectivas. Trabajo temas tanto colombianos como globales. Me parece muy importante lo que está pasando en el mundo. Recientemente he tratado el tema de la guerra en Siria.

— ¿Su obra artística sigue más una finalidad educativa, o también busca entretener?

He trabajado en entretenimiento, pero me gusta más la pedagogía y la reflexión. Me interesa llegar a ciertos públicos que no puedo excluir para llevarles mensajes sobre temas sociales como el maltrato hacia la mujer u otros. Para ello he tratado temas deportivos, que son bastante populares, como la violencia en el fútbol, y así atraer a la página un público que inicialmente no está interesado en temas sociales (en este caso los hinchas de los clubes).

— ¿Cuáles son los temas más difíciles de tocar con el arte en plastilina?

Yo creo que los temas más difíciles son los relacionados con la “ideología de género”, la cual involucra mucho fanatismo religioso. Hablar de ello es complicado, pero busco abordarlo de muchas formas. El conflicto armado en Colombia también es complicado, debido a su polarización. Otro tema es el de la situación en Venezuela, el cual mucha gente me pide que toque, pero es muy difícil y es necesario conocerlo muy a fondo.

— Tomando en cuenta la dificultad del tema político, ¿cómo lo maneja y qué línea política sigue su trabajo?

No soy de izquierda, ni de derecha, ni de centro, yo soy más de hablar de abajo. Es obvio que tengo más tendencia a la izquierda, pero no es una izquierda radical ni nada por el estilo. Me parece que es clave ser autocrítico ante todo. Puedes tener la tendencia, pero hay que ser autocrítico con lo que sucede con la izquierda. Por ejemplo, cuando estuve en Venezuela vi el contexto y les dije a mis amigos “si eso es izquierda, entonces yo soy de derecha”. Mi trabajo está asociado a los temas sociales independientemente de la ideología. Sin embargo, sí he trabajado en el tema político, por ejemplo, estuve apoyando la campaña de un alcalde de centroderecha en Bogotá, así como la campaña de Podemos en España. Es decir, depende más de lo que hacen las personas que los mismos partidos políticos. No soy muy dado a dar activismo político con la izquierda, ya que todo depende del planteamiento del candidato. Es un tema tan complejo que por eso prefiero decir que solo trabajo temas sociales. Sin embargo, la gente termina interpretando el contenido de la página como de izquierda, incluso me han tachado de guerrillero.

— Su trabajo se hizo conocido en Perú por retratar a Evangelina Chamorro. ¿Cómo fue su experiencia con esa pieza artística?

Esa pieza fue muy particular, ya que me permitió llegar a mucha gente mediante este personaje, sobre todo a muchos peruanos. Anteriormente ya había hecho imágenes con mucha repercusión y que fueron utilizadas en movimientos sociales como los paros campesinos, en cuyas marchas utilizaron impresiones de mis imágenes en carteles. La imagen de Evangelina Chamorro fue muy sencilla, lo cual hizo que llegara a mucha gente debido a su fácil lectura. Creo que el detalle de la mano que la ayuda fue clave, porque ahí se refleja el tema de la solidaridad. Sin ese detalle la imagen no hubiera tenido el impacto que tuvo.

— ¿Cuáles son los temas ambientales que más aborda en su obra artística?

He tratado el tema de la minería en Colombia, que es muy importante, la cual se ha visto discutida con el caso de Cajamarca (Tolima), en donde hubo un plebiscito para consultar a la comunidad sobre un proyecto minero. Otro tema clave es el cambio climático. Ahora estoy trabajando mensajes sobre el cuidado de animales y del medio ambiente, los cuales van muy ligados. Considero importante llegar a la gente de forma amable con un buen mensaje y enseñarles qué acciones realizar. La plastilina sirve para suavizar el mensaje y hacer que este llegue.

— Vimos que también ha tratado el tema campesino e indígena. ¿Cómo ve usted el tema indígena en Colombia y en la región?

Conozco un poco lo que sucede en Colombia y en México (un país que visito seguido). En Colombia hay algo interesante, percibo que hay un empoderamiento campesino e indígena más fuerte, y lo digo porque hay departamentos con mucha población indígena donde los mismos indígenas tienen presencia en la política (alcaldías, gobernaciones, poder legislativo). A diferencia de México, donde los gobernadores de Oaxaca o Chiapas (estados con fuerte presencia indígena) no son indígenas. Pero obviamente todavía falta mucho por avanzar.

— ¿Qué reconocimientos ha recibido por su trabajo?

He logrado trabajar con varios medios de comunicación y participar en distintos festivales de animación. La página de Facebook también ha sido nominada a premios relacionados al mundo del internet. Con mi cortometraje Los invisibles (sobre habitantes de calle) he participado en festivales en Estados Unidos e Italia, y he recibido premios en Colombia y México. Lo más interesante es que dicho cortometraje es documental y animación, por lo tanto aplica para las categorías de videoarte, animación o documental. Ahorita está montado en una exposición sobre plastilina en Tel Aviv (Israel), junto a otros géneros artísticos como fotografía. Es una obra que ha tenido mucho movimiento a nivel internacional.

— ¿Qué proyectos tiene para el futuro?

Estoy haciendo un trabajo sobre memoria histórica y estoy abordando un poco más la animación. Terminé un corto sobre el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán (un alcalde de Bogotá asesinado en 1948) y ahora estoy haciendo un cortometraje que se llama Memoria, el cual es la continuación de la historia de Eliécer Gaitán y narra la guerrilla en Colombia en los años 50. También estoy haciendo un libro sobre animalismo y espero realizar un largometraje sobre habitantes de calle, parecido a Los invisibles, pero mucho más internacional. Además, espero trabajar en proyectos para televisión y participar en más festivales.

— Hablando de animación con plastilina (stop motion), la cual es un formato más atractivo, ¿ha pensado en publicar más animaciones en su fanpage?

Sí, pero he notado que la gente a veces comparte más imágenes que animaciones, ya que la imagen es muy concreta, motivo por el cual puede obtener un alcance muchísimo mayor. Para mí más importante que el formato es el mensaje. También escribo crónicas, que es otra forma de variar el lenguaje.

— ¿Qué otros desafíos debe superar su arte en plastilina?

Yo pienso que lo más importante es salirse de internet, es decir, buscar menos virtualidad y más realidad. Me gusta mucho el contacto con la gente. Cuando haces talleres o charlas, les estás hablando directamente a la gente y eso es mucho más interesante. Cuando una imagen tiene mucha trascendencia como la de Evangelina es un buen ejemplo de salir de internet y pasar a la realidad completa, ya que la entiende el común de la gente, la cual muchas veces no tiene acceso a internet. Me parece que ahí se cumple el ciclo. Otro ejemplo ocurrió el año pasado, cuando estuve participando en la campaña por el proceso de paz en Colombia: una familia imprimió un cartel con una imagen mía alusiva al proceso de paz y la utilizaron en su taller de mecánica. Ellos se tomaron el tiempo y el trabajo de imprimirla y colocarla. A ese tipo de cosas es muy rico poder apuntar.

— Usted mencionó que no todo el arte comunica. ¿En dónde radica la diferencia?

Sucede que el arte y la comunicación son opuestos en ciertas cosas. El arte (sobre todo el conceptual) tiene muchas interpretaciones, en cambio la comunicación se presta para mensajes claros, directos y sencillos. En el arte una imagen puede transmitir muchas cosas a nivel de comunicación y a veces puedes caer en una estética que va en contra del mensaje que buscas transmitir.

SERVINDI

Deja un comentario