PRÓXIMA ESTACIÓN: CASA DE LA LITERATURA

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PRÓXIMA ESTACIÓN: CASA DE LA LITERATURA
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En un recorrido por el centro de Lima, donde se encuentran los lugares turísticos más resaltantes de la capital, hallamos también la famosa Casa de la Literatura peruana. Un placentero lugar ubicado en Jirón Ancash, a pocos pasos de la concurrida Plaza de Armas, cuyo ingreso es totalmente gratuito y cómodamente se puede pasar una tarde en familia. Cuenta con una variada exhibición de obras y atractivos murales que nos permiten involucrarnos en la trascendencia de la historia de nuestra literatura.

Su destino no siempre fue el de albergar textos de importante valor, puesto que en el año 1912 este lugar funcionaba como una estación de tren cuyo nombre era “desamparados”. En el año 1999 la estación pasó a manos del Ministerio de Transportes quedando muchos años sin ser utilizado, para luego en el año 2008 el ambiente sea cedido en calidad de préstamo al Ministerio de Educación con un nuevo propósito. Este nuevo ideal trataba de la creación de un centro cultural educativo, el cual nació un 20 de octubre de 2009. Desde ese día está disponible la publicación “Estación de las letras” gratuitamente de martes a domingo, ya que contiene esta pequeña reseña histórica de forma más completa.

En la actualidad, la Casa de la Literatura es visitada por miles de vecinos, extranjeros de todo el mundo, además de estudiantes de primaria, secundaria y universitarios. Tras visitar la Catedral de Lima, el museo de la Santa Inquisición o el parque de la muralla, muchos toman este lugar como su siguiente parada, encontrándose al inicio del recorrido la infraestructura de la vieja estación. Ya en su interior se encuentran sorprendentes obras de arte de gran significado siendo una de las primeras cosas que se pueden admirar la escultura gigantesca de cartón y papel echa por la franco-peruana Eu Tazé titulada “Huye, quiebra, confía”.

Pasos más allá, encontramos un retrato en alto relieve del ingeniero polaco Ernesto Malinowski quien fue constructor del ferrocarril central transandino. A un lado, están ubicadas las escaleras que nos conducen a la primera planta de la Casa Literatura. Lo atractivo de estos escalones es que hacen la función de una hoja con reglones que llevan impresos un fragmento de la poesía de Luis Guillermo Hernández Camarero. Internados ya en la primera planta, tenemos frente a nuestros ojos una vieja imprenta de la editorial “Minerva”, la cual se encargó de imprimir textos muy importantes como la revista “Amauta” y los “Siete Ensayos” de José Carlos Mariátegui.

La primera planta cuenta además con una biblioteca que está bautizada con el nombre del ganador del Nobel de Literatura 2010 Mario Vargas Llosa. En ella los visitantes pueden consultar una amplia gama de textos. Posee en su interior mesas de estudio ambientadas con una perfecta iluminación cálida para una lectura más agradable, rodeada además por mostradores que cuentan la vida del escritor arequipeño.

Alejándonos un poco de la biblioteca hallamos otro ambiente donde se expone “Un espíritu en movimiento”, un atractivo en el cual se aprecian cartas colgadas por hilos que conectan distintos lugares del Perú. Cada pared cuenta parte de una historia o de un momento ocurrido en el trascurso de algún evento, lo cierto es que están registradas de forma artística con fragmentos de poesías, o libros enmarcados en vidrio. Sin embargo existe un pizarrón donde invitan a interactuar con los visitantes, permitiéndoles escribir sus sentimientos de acuerdo a unas imágenes puestas a su visualización.

Finalizando la primera planta se encuentra el ambiente más abierto del lugar, con un cafetín donde las personas pueden leer y ordenar ligeros alimentos al aire libre, gozando de la vista del cerro San Cristóbal. Sin embargo los visitantes expresan que estar allí les transmite la sensación de estar en aquellos años cuando la casa de la literatura aún era una estación, pues el paso del viejo tren cada cierto tiempo invita a imaginar aquello. Una experiencia que logra igualar a una fantasiosa máquina del tiempo, con la ventaja de que esta sensación es más real.

En la segunda planta se encuentra mayor variedad de atractivos. Apenas al entrar apreciamos una cabina de cristal llena de fotografías de nuestra Amazonía. Se exhibe también, la biblia que fue arrojada por el Inca Atahualpa a la llegada de los españoles, de gran valor histórico por ser el primer libro en nuestras tierras que implicó un gran cambio cultural. Encontramos también los tomos de los comentarios reales del Inca Garcilaso de la Vega, los cuales están estudiados por José Durand y también los que fueron editados por la Biblioteca Peruana.

Entre las partes más emotivas se encuentran las muestras de mate burilado, los viejos textos de la narrativa quechua “Ollantay” y un mural dedicado a escritores como Ricardo Palma, José Carlos Mariátegui, Clorinda Mattos y Manuel Gonzales Prada. En el ambiente posterior están el cuadro donde se recuerda con fotografías el crecimiento de Julio Ramón Ribeyro y un rincón dedicado a las obras de Vargas Llosa, entre las cuales destacan, “Conversación en la catedral”, “La ciudad y los perros” y “Los jefes”. Cada espacio dispone de información multimedia y audífonos para los que estén interesados en ampliar conocimientos. Se ofrece del mismo modo un pequeño ambiente en el que se puede oír la poesía “El poema de mi cuerpo”.

Tras finalizar el recorrido de la segunda planta, encontramos una exhibición de textos en los muros, techos y paredes que dan la sensación de que la casa tuviera vida propia y estuviera declamando para sus visitantes.

La casa de la literatura no es solo un lugar de bellas exposiciones, sino que también es un ambiente en el cual se desarrollan talleres y seminarios, además de diferentes actividades que incentivan la lectura. Una de ellas es “El gran truequetón de libros” a realizarse el próximo 29 de abril, el cual consiste en intercambiar textos originales, usados y en buen estado entre los visitantes. Además, se realizará una ceremonia de premiación el 26 de abril hacia el escritor Óscar Colchado Lucio.

Resulta interesante la transformación de este lugar que aún acoge personas, pero actualmente con un propósito totalmente diferente. Todavía te permite viajar, tal vez ya no en un tren hacia otro destino, pero si nos permite transportarnos hacia el conocimiento, la historia y en algunos casos al arte peruano.

La casa de la literatura no es una biblioteca, pero si un ambiente que muestra una versión más dinámica y entretenida de las letras, ya que a modo de museo nos cuenta el proceso de cada obra exhibida en el entorno.

Podemos escapar a un parque los fines de semana como parte de una agradable rutina, podríamos visitar cines o restaurants, ya que todo ello pertenece a una vía que nos permite conocer y disfrutar diferentes experiencias. Sin embargo ¿Qué hay de escapar un momento al lado de los grandes escritores? Esos que inspiraron algunas películas que hoy vemos, o los que han trascendido con los cuentos y novelas que formaron parte de nuestras actividades educativas. La experiencia que deja la visita a la casa de la literatura ciertamente no es convertirse en escritor, pero si invita a valorar el trabajo que ellos hacen y los grandes aportes que generaron y generan al país.

Invito a que escapen de la rutina, visiten algo diferente, ¿dónde puedes hallar, eventos, multimedia, museos, bibliotecas, artes y demás cosas en un solo lugar?, pues visita la casa de la literatura, agendala como tu próxima estación en tus viajes del día a día.

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