Pintando con lágrimas de guarango

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Hacemos público el establecimiento de una alianza entre la prestigiosa agencia de noticias SERVINDI y la revista internacional MIR centrada en el intercambio y divulgación de materiales periodísticos de corte cultural, ecológico, medioambiental y científico.

Nuestros colegas de SERVINDI desde hace años vienen concientizando a la población sobre la problemática de las comunidades indígenas y campesinas tanto del Perú como del resto del mundo. El trabajo que realizan se basa en investigaciones de campo y está orientado a sensibilizar acerca del cuidado del medioambiente, el uso racional de los recursos naturales y la cosmovisión de los grupos humanos más vulnerables.

Iniciamos la publicación artículos seleccionados, con la crónica “Pintando con lágrimas de guarango” del periodista Arnold Piedra.

Tras ser por muchos años un artista multifacético, Dante Guevara ha encontrado la raíz de su éxito en la tinta de guarango, un árbol emblemático de su hogareña Ica. Gracias a las lágrimas de este árbol ha podido recorrer el mundo y ahora anhela que sus finos trazos de color sepia eduquen a los más jóvenes.

“La tinta de guarango para mí son las lágrimas del único noble que llora en el desierto iqueño, aquel ser divino por donde todos los hermanos menores corren por un poco de sombra”, explica de forma poética Dante Guevara a sus alumnos antes de empezar su taller de pintura en el Centro Cultural Peruano Japonés. Gente de todas las edades escucha con curiosidad su cátedra antes de hacer trazos sobre cartulina.

Dante Guevara ha desarrollado varios tipos de arte en su carrera: pintura, cerámica, escultura, dibujo, fotografía y hasta caricatura. Sin embargo, desde hace nueve años es más conocido por su pintura con tinta de guarango, una técnica ancestral que ha rescatado y que considera “un tesoro escaso para los artistas”, debido a los pocos ejemplares de este árbol que quedan en la región de Ica.

Dante conoció aquel arte gracias al filósofo Alberto Benavides Ganoza, quien se dedicaba a la agricultura ecológica en Ica y practicaba esta arcana técnica cuando nadie apostaba por ella. Además, habían muchas señales del destino. El primer trabajo escolar premiado de Dante fue justamente un árbol dibujado y su abuelo fue un textilero que utilizaba la tinta de guarango. Siguiendo esta inspiración, Dante incursionó con la tinta y empezó a trabajar temas ancestrales e iconográficos.

El arte de Dante es figurativo y abstracto. Esa mañana le muestra a sus alumnos dos lienzos suyos: una deidad Chavín y un grupo de amautas. Otros temas de su obra son la cultura iqueña y sus paisajes: el desierto, la campiña, los animales típicos, los viñedos o la pisa de uvas. Todos plasmados mediante tonos sepias que brindan contraste, profundidad y vida a los dibujos. Es hora de empezar la clase.

Técnica ecológica

¿Qué diferencia a la tinta de guarango de las tintas tradicionales como el óleo, el acrílico o la acuarela?: Su origen orgánico. En la clase Dante puntualiza que dicha tinta carece de elementos tóxicos y no contamina el medio ambiente. “¿Podemos tener un cuadro en el dormitorio?”, pregunta un joven y Dante le garantiza que puede hacerlo sin que represente peligro alguno para su salud.

Esta pintura “del color de la madre tierra”, como la llama Dante, además de ser ecológica también tiene otras propiedades artísticas. Presenta una gran soltura plástica que no se ve en otros tintas, es decir, a pesar de poseer un único color (marrón oscuro), produce una gama amplia de tonos sepias que ayudan a lograr mejores acabados. Además, la tinta de guarango se oscurece más con el sol y con el paso del tiempo.

Dante enseña a su público cómo dibujar un árbol de guarango a partir de finos trazos de pincel, pero les advierte que tengan cuidado con mancharse, ya que la tinta es bastante fuerte y “deja un lunar sobre la ropa”. Los más entusiastas ya tienen el tronco listo, mientras que usan la punta para formar las ramas del árbol, luego viene la técnica más peculiar. “Echen un poco de tinta sobre la cartulina y soplen levemente sobre ella para formar las hojas y la hierba del campo. ¡Sin salpicar a la cara del compañero!”, indica el maestro en medio de risas

El secado de la tinta de guarango es más rápido que en acuarela, por lo que los alumnos avanzan sus dibujos en menos de una hora y añaden más capas con la tinta para moldear más detalles: el sol, un río, unas aves. Como remate final se utiliza una cuchilla para crear incisiones en la cartulina que generan los efectos de luz.

Dante comenta que también está buscando nuevas técnicas ecológicas, por lo cual ha investigado las lágrimas de otros árboles como el mango, la pecana, el eucalipto o el nogal, pero todavía no descubre una tinta equiparable a la del guarango. “La tinta del algarrobo es muy aceitosa y la tinta de uvas pisadas con el tiempo se transforma de morada a ploma”, confiesa asombrado.

Arte que educa

Gracias a su talento, Dante Guevara ha logrado recorrer galerías de arte en Japón, Estados Unidos y Europa, y además recibido reconocimientos en bienales. Sus pinturas se encuentran en lugares tan distantes como la Universidad de Wittenberg en Ohio o la Embajada de Perú en Polonia. Sin embargo, su gran desafío radica en concientizar al público sobre el cuidado del medio ambiente y el patrimonio cultural a través de charlas y talleres.

“Mediante el arte no solo hablamos del medio ambiente, sino también llevamos historia, cultura, educación, incluso turismo”, comenta a sus alumnos limeños mientras un niño le pide que “venga más seguido” a la capital. Entre otros proyectos de Guevara se encuentran el difundir más la técnica de la tinta de guarango y buscar la reforestación de esta especie en Ica.

Guevara sostiene que el arte ecológico es promover el cuidado de la naturaleza y saber aprovechar los recursos. Además, no solo es el uso de materiales ecológicos o el plasmado de temas ambientales, sino también la forma de vida que el artista lleva. “Yo, por ejemplo, vivo de forma amigable con el medio ambiente, en una casa de adobe y suelo conversar con el guarango, además de disfrutar del trabajo de campo”, reconoce el pintor iqueño.

Dante va supervisando cada trabajo sin dejar de compartir sus conocimientos artísticos: “El arte no termina cuando se termina de pintar, puede terminar dentro de un año cuando la tinta cambia de tonalidad”. A pesar de que muchos trabajos no lograron la estética esperada, los alumnos no pierden la alegría por el intento, incluso una señora bautiza a su obra como “Oda al guarango”. Es el momento en que Dante profundiza más en la “ciencia del guarango”.

Estudiando al guarango

La labor artística de Guevara lo ha impulsado a investigar más sobre el guarango, por lo cual ha revisado los estudios del padre Bernabé Cobo, el primer naturalista en estudiar dicha especie en la Colonia, o el arqueólogo Julio César Tello, quien descubrió que el éxito de la momificación de los fardos funerarios Paracas se debe a la melaza del guarango usada para cubrir los cuerpos, a diferencia del Antiguo Egipto, en donde se utilizó la cera de abeja. Además, dicho árbol estuvo muy ligado a la cultura Nazca, al ser parte de su dieta, medicina o arquitectura; incluso hay un geoglifo en el desierto dedicado al guarango.

La guaranga, la fruta del árbol, produce una harina muy efectiva contra la anemia. De igual manera, la miel de guaranga y las mismas lágrimas del árbol también poseen propiedades medicinales. Dante confiesa que alimentarse con una dosis diaria de lágrimas lo salvó de una intoxicación mortal en 2013: “Estaba al borde de la muerte, pero el guarango me salvó, no sólo clínicamente. Como el médico me prohibió pintar con óleo por ser un tinte tóxico, tuve una razón más para desarrollar mi arte de guarango y lograr muchas satisfacciones”.

El guarango tampoco se queda atrás en el terreno esotérico. La investigación de Guevara descubrió que en la zona altoandina de Ica se bebe caña con raíz de guarango, un elixir que alarga la vida de los pobladores. Hecho que se suma a su origen etimológico en la voz quechua “waranqa”, que significa “mil”, haciendo referencia al prolongado tiempo que vive este árbol, como el ejemplar de 1115 años que se encuentra en el distrito de Santa Cruz, en la provincia iqueña de Palpa. “Algo anecdótico fue que mi bisabuelo vivió 115 años por haber consumido la fórmula”, agrega Dante como otra prueba que respalda su hallazgo.

Finalmente, el guarango también es una especie importante para la vida en el ecosistema iqueño, ya que da cobijo a otros seres vivos como arácnidos, orugas, insectos, o aves migratorias como la lechuza, el petirrojo o el huerequeque. Sin embargo, Dante expresa su preocupación por que este árbol se haya convertido en un especie en peligro de extinción debido a la tala indiscriminada e ilegal que sufre para la fabricación de muebles y carbón.

Ya por la tarde, los participantes del taller de pintura quedaron satisfechos con lo aprendido sobre el guarango y sus bondades. Antes de que se forme una fila para estrechar la mano del artista, felicitarlo o tomarse fotos con él, una señora de mayor edad pide “un aplauso para el maestro Dante Guevara”, pero él sonriente replica: “Mejor un aplauso para el guarango”.

Fuente: Servindi https://www.servindi.org/actualidad/01/02/2018/pintando-con-guarango

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