PILOTO DE GUERRA: UNA CRÍTICA A LAS MEMORIAS DE EXUPÉRY

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Es difícil imaginar y luego asimilar lo crudo que puede ser el caos provocado por una guerra. Asimilar la transición que hay de niño a hombre y de hombre a soldado, encierra en una sola idea que algunos seres humanos en un momento de la historia no podían darse el lujo de elegir soñar. Esta clase de hombres solo conocen de obediencia y órdenes militares.

El libro “Piloto de Guerra”, nos trae la historia de un aviador del ejército francés cuya misión era sobrevolar las tierras de Arrás, permitiéndose en muchos momentos del relato, viajar al pasado a través de sus recuerdos. Además de ello analiza constantemente cada situación vivida, utiliza metáforas y reflexiones capaces de penetrar el alma de las personas. Este aviador es Antoine de Saint-Exupéry, autor de la obra.

Durante la lectura, es inevitable formar parte de la historia encarnándonos en los personajes principales toda vez que la narrativa se encuentra en primera persona. Ponerse en el lugar del piloto nos hace sentir en carne propia las situaciones que este afronta durante los combates aéreos.

Exupéry incluye además muchos sentimientos vinculados a los seres humanos e interrogantes ocultas acerca de la verdad sobre los conflictos armados que causan tanto dolor. Su forma metafórica de ver un salón de clases o un alumno, comparándolo con la manera de enfrentar la guerra y ser un soldado, es explicada de manera atractiva comprometiéndonos más en la historia. Entre sus reflexiones más interesantes, en mi opinión personal, está el conocer por quien uno ha de morir.

Sucede que la vida nos permite conocer demasiadas personas y es inevitable encariñarse con unas cuantas. En la guerra se está cerca de la muerte, para evitar caer en el temor de morir, muchos deseamos depositar la inspiración en uno de esos seres tan amados. En la realidad, muchas veces enfrentamos situaciones que nos exigen sacrificios, y, para cuando estamos renunciando a algo se nos viene a la mente la imagen de seres queridos.

Desde que nos internamos en la historia, viajamos junto al personaje en sus pensamientos y analizamos las situaciones junto a él. De cierto modo una de las interrogantes encontradas es ¿Cuál es la finalidad de la guerra?, el autor confiesa que no comprende la razón por la que se lucha, ni porque los que ocasionan enfrentamientos no se encuentran en el campo de batalla.

Exupéry explica además, que la guerra lo hace depender de su avión como piloto que es, ya que depende del oxígeno de su nave. Esto muestra en sentido figurado que ha vuelto a nacer, encontrándose en la etapa de un niño que necesita el alimento de su madre, con la diferencia de que se encuentra en un ambiente hostil del cual nadie desearía ser partícipe. Con mucha razón se comprende el nuevo nacimiento, debido a que estar en esas circunstancias nos invita a familiarizar con los soldados, hacer del campo de guerra nuestro hogar y aprender a vivir con ello hasta que alguna fuerza enemiga decida quitarnos el aliento.

Muchas veces ocurre que la autoridad divina desaparece en los años de guerra y las personas ya no razonan sino más bien buscan un vencedor. Resulta increíble cómo es que el testimonio de un solo hombre en medio de un panorama tan desolador pueda mostrar la realidad de aquello que suele oírse en las escuelas desde la infancia, la guerra.

He sido conmovido por historias como las de soldados italianos reconociendo en sus memorias el humanismo de los soldados soviéticos que al verlos malheridos decidían socorrerlos durante la segunda guerra mundial. Existe un sinfín más de historias similares, con la excepción de que no todas transmiten y expresan lo que de Saint Exupéry buscaba mostrarnos. La esencia de su obra a modo de diario nos hace comprender que no todos queremos pelear por algo que puede resolverse utilizando formas más diplomáticas.

Puedo sugerir cierta comparación de esta obra con “El Principito”, del mismo autor. En ella se puede encontrar también a un personaje cuya profesión es piloto, probablemente de guerra ya que hace mención de un revolver. Tal vez ambas historias no conecten de manera directa, pero se logra comprender que Exupéry ha logrado crear relatos inspirados en pasajes de su vida como aviador, incluyéndose como un personaje en sus escritos.

“El Principito” es además un cuento con pensamientos que también se ven reflejados en “Piloto de Guerra”. En ambos se desprende la orientación humanista del literato francés. Ambas recalcan la libertad, la creatividad y el ser auténtico libre de las ataduras de cualquier sistema.

Exupéry es un escritor de mucha imaginación, además de combinar sus ideas con el buen manejo de las letras. Puede haberse inspirado de sus recuerdos, tal vez de anécdotas que nunca sabremos si fueron ciertas o no, pues esto va más allá de la creatividad imaginaria.

Es cierto que podría encontrarse mucho más de lo que nos ofrece su contenido, sin embargo es un asunto de análisis personal que cada lector debe encontrar. De entre sus reflexiones y metáforas elijo quedarme con “el momento”, ese momento que nos hace ser quienes somos, ya sea recordando o realizando alguna acción. ¿Dónde se puede encontrar esta reflexión?, es muy sencillo, lo está al enfocarse constantemente en sus vivencias pasadas, una colección de escenas memoriales que le permiten escapar unos minutos de su realidad atroz.

Ha sido todo un placer haber conocido la esencia de este escritor francés mediante su obra y sin duda alguna la recomiendo. Nos permitirá viajar junto a él en su avión, además de acercarnos más a los ideales humanistas. Cabe resaltar que Antoine de Saint-Exupéry ha utilizado muchos términos bíblicos a lo largo de este diario de vivencias, haciéndolo de cierto modo atractivo para filosofar, aprender conceptos que se han desaprendido con el tiempo y hacer un balance de nuestra propia existencia.

Leyendo el libro uno siente la necesidad de rechazar los conflictos y abrasar el amor humano, así como aprender a atesorar los recuerdos que sirven como vía de escape ante los hechos desagradables que puedan presentarse en la vida.

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