Pachacamac: música ancestral que recorre el mundo

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Pachacamac: música ancestral que recorre el mundo
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Cuatro músicos emplean instrumentos ancestrales para plasmar el eco de nuestras raíces. No son ídolos nacionales, pero han llevado la música peruana a otros rincones milenarios del planeta. Hoy, tras cumplir veinte años de trayectoria, cuentan con júbilo sus viajes por el mundo, incluyendo su última gira por Nepal, la tierra de Buda y del Everest.

Los cuatro músicos se reúnen cada noche para ensayar en un espacio pequeño pero ataviado con toda clase de instrumentos musicales. Pachacamac, nombre puesto a la agrupación en honor al dios prehispánico, se caracteriza por la diversidad musical.

“Cada uno de nosotros viene de diferentes vertientes artísticas y eso ha enriquecido nuestro trabajo”, señala Hernán Caro, vocalista y líder de Pachacamac, mientras presenta a sus compañeros: Alex Acuña (charango), Manuel Nivin (vientista) y Giovanna Ramos (percusión). Todos ellos describen con ánimo la personalidad del cuarteto.

“Este grupo nació para revalorar nuestras raíces”, señala Hernán, quien además agrega que buscan acercarse a la tradición oral de los pueblos andinos, caracterizados también por la cohesión comunitaria. “La comunidad fue el concepto del antiguo Perú y nosotros buscamos ese concepto mediante la música”, añade Alex.

Siguiendo esta filosofía, Pachacamac ha exhibido su arte en todo tipo de escenarios. Desde grandes teatros hasta cementerios populares. Desde conciertos de rock hasta matrimonios judíos. Desde sitios arqueológicos peruanos como Chavín de Huántar o Caral hasta enclaves remotos como Petra (Jordania), una de las nuevas siete maravillas del mundo.

Instrumentalistas

Lo más peculiar de Pachacamac es su amplia diversidad de instrumentos prehispánicos que incluye quenas, zampoñas, maracas, ocarinas, sonajas, tarkas, huacos silbadores, y algunos muy exóticos como una cortina de conchas marinas y semillas de albaricoque, y una quijada de burro. También utilizan instrumentos criollos y afroperuanos como guitarra, platillos, bajo, charango y cajón, un hecho que refleja la multiculturalidad de su música.

Mientras enseñan sus instrumentos, Hernán y Alex desempacan unas réplicas de antaras negras de la cultura Nazca, todas ellas de diferentes tamaños y bien envueltas en telas como fardos funerarios. Empiezan a ensayar un tema llamado “Acueductos”, el cual mediante la magia sonora relata la historia del pueblo Nazca y su proeza para manejar la escasa agua del desierto.

“Cada tema cuenta una historia sobre nuestras raíces. No importa si los instrumentos son autóctonos o foráneos, lo importante es que los sonidos se adapten a nuestro medio”, comenta Giovanna, quien se desempeña como percusionista al igual que las mujeres músicas del antiguo Perú.

Género de innovación

La música de Pachacamac es difícil de clasificar en algún género en específico. Pero sus integrantes la llaman “género de innovación”, el cual lo trabajan con dos vertientes diferentes: una de música instrumental, y otra de temas cantados. En ambas desarrollan un trabajo investigativo de largo aliento, en el cual estudian la cultura de los pueblos originarios y realizan una exploración musical con los diferentes instrumentos para así lograr narrar diferentes historias o mitologías, lo cual es apreciable en temas como Inkarri o Los Ojos de Naylamp.

En dichas historias, Pachacamac le aporta una dimensión actual a los instrumentos prehispánicos que utiliza, ya que es imposible precisar cómo fue en realidad la música prehispánica. “Nosotros hacemos ‘música con instrumentos prehispánicos’ y no ‘música prehispánica’. Uno al ser un ser social también es un ser actual”, aclara Giovanna.

Pero no todas las historias son acerca del antiguo Perú. Otro ejemplo de trabajo creativo e innovador es el tema Mañana Mesozoica, el cual reconstruye sonidos de la naturaleza de una era geológica dominada por dinosaurios a través de sonidos que inducen a la imaginación. Esta obra fue lograda en varias semanas utilizando únicamente instrumentos autóctonos de viento y percusión.

“Siempre tuvimos la premisa de ser creativos e innovadores, y buscar un lenguaje grupal que refleje un modo de percibir el Perú a través de la música, fusionando diferentes elementos”, precisa Hernán, mientras resume la esencia artística de Pachacamac: “No nos encasillamos en ningún género musical específico. Nuestra música está en constante evolución y creación”.

Viajando por el mundo

“Nuestras giras al exterior han surgido a partir de nuestra música”, comenta Manuel, mientras sus compañeros narran pintorescas aventuras y anécdotas que vivieron viajando por varios países. “Ya se está rodando un documental sobre nuestros viajes para dar a conocer al mundo la influencia de la música en las personas, sin importar las diferencias culturales”, añade.

En el continente estuvieron en Chile, Ecuador, México y Argentina. En Argentina fueron entrevistados por varios diarios locales, aunque no lograron traer el paquete de recortes de periódicos por problemas aduaneros en el aeropuerto. A México realizaron tres viajes, en los cuales también visitaron lugares arqueológicos como Teotihuacan, en donde aprovecharon la ocasión para fotografiarse frente a la Pirámide del Sol, la más majestuosa de América.

En Medio Oriente, estuvieron de gira por Líbano, Siria, Jordania y Egipto. Conocieron lugares históricos como Biblos, Damasco y Petra. En Líbano (un país cristiano y musulmán) llegaron en medio de un conflicto político-religioso por el asesinato de un ex Primer Ministro, viviendo así lo convulsionado del ambiente; mientras que en Egipto gozaron de una travesía faraónica, visitando las Pirámides, la Gran Esfinge y la ciudad de Luxor, y navegando por las aguas del Nilo.

Para Pachacamac fue una grata experiencia conocer la cuna de grandes civilizaciones y sociedades tan diferentes a la nuestra. “La imagen que se tiene del Perú en Medio Oriente es muy lejana y desconocida. Tuvimos que asociarla a Argentina o a Brasil (países conocidos en todo el mundo por el fútbol) para que la gente localice al Perú”, cuenta Giovanna con cierta comicidad antes de hablar de su viaje más oriental. A la tierra de Buda.

Por el Himalaya

Pachacamac viajó a Nepal en noviembre de 2015 para participar en el Festival Internacional “World Wood Day”, realizado en Katmandú. Dicho evento convocó a artistas de cien países que trabajan con madera, ya sean talladores, arquitectos o músicos.

Durante su gira, Pachacamac brindó conciertos en el Teatro de la Academia de Nepal y conciertos didácticos en una escuela para sordos y en un asilo de ancianos. El grupo también realizó talleres de instrumentos andinos abiertos al público y trabajó con músicos locales componiendo nuevos temas e integrando instrumentos peruanos y nepalíes.

El cuarteto conoció además la milenaria cultura nepalí visitando templos y santuarios cercanos a los bosques y montañas que cubren la cuna del budismo, como los de Pashupatinath, Nyatapola y Swayambhunath, este último conocido como “el templo de los monos”. “Nos sorprendió ver un vínculo espiritual de la población con la naturaleza parecido al que existe en los pueblos andinos de nuestro país”, menciona Giovanna al hablar de las similitudes entre Perú y Nepal.

A pesar de las barreras lingüísticas, los nepalíes fueron cautivados por los sonidos prehispánicos y se sumaron al jolgorio musical, al igual que los nativos de todos los países que visitaron. “Sin duda alguna, la música hace que las personas se conecten sin importar las diferencias culturales”, finaliza Giovanna, mientras coge la ocarina y deja aflorar otra melodía.

Fuente – Servindi: Pachacamac: música ancestral que recorre el mundo