NUESTRA “CULTURA CHICHA”, LO QUE REALMENTE SOMOS

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NUESTRA “CULTURA CHICHA”, LO QUE REALMENTE SOMOS
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Es necesario conocer los antecedentes que permitieron el nacimiento de una nueva cultura en la capital del Perú para lograr un mayor entendimiento de ésta.

Lima, conocida también como la ciudad de los reyes, tiene en la actualidad 9 millones 111 mil habitantes según el último reporte emitido en enero de 2017 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

La capital del Perú está poblada en su mayoría por aquellos nacidos en Lima (hijos de padres limeños o migrantes del interior del país y extranjeros) y minoritariamente por migrantes provenientes de la costa, sierra y selva peruana.

Según el informe “Migraciones Internas en el Perú” publicado por la Organización Internacional para las migraciones (OIM), Lima es una ciudad que se ruralizó durante la década de los 40 atrayendo a una gran cantidad de migrantes de la serranía peruana, estableciendo un porcentaje total de la urbe en 64,6 % de Población Rural (PR) y 35,4% de Población Urbana (PU) de acuerdo al censo del año 1940 realizado por la INEI.

Después de aquella década, la migración se redujo considerablemente y la población urbana limeña aumentó como producto de la migración en Lima.  

Entonces, entre tanta información estadística ¿Qué es la cultura chicha? ¿Quiénes la conforman?

La cultura chicha es la unión de personas de distintas regiones quienes poseen costumbres, ideas, pensamientos, valores y actitudes disímiles, y Lima se convirtió en el enclave crucial para forjar este acontecimiento.

Esta cultura es producto de ese porcentaje mayor de migrantes en la capital quienes dejaron su lugar de procedencia en busca de mejores oportunidades, escapando de la extrema pobreza o el terrorismo para establecerse en nuevas zonas que serían nombradas como barrios, asentamientos humanos o despectivamente “urbano marginales” durante el año 1940 en adelante.

El desarrollo de este fenómeno se da a partir de la década de los 60. Durante aquel decenio se le reconoce popularmente como “Cultura Chicha” tras la aparición de un nuevo estilo musical “La Chicha” que representa la difícil vida de un pueblo de bajos recursos.

Cuando los ciudadanos provenientes de la Sierra se establecen por primera vez en la gran ciudad acontecen diversas facetas para su sobrevivencia, tienen lugar procesos como la transculturación, integración e identificación, aspectos muy importantes que logran la unión de esa gente de diversas partes del Perú.

Tal y como lo detalla Arturo Quispe lázaro (Sociólogo) en su investigación “La música Chicha (1998)”, los citadinos primero se mezclan en un solo lugar “comúnmente en los barrios” adaptándose a su nuevo terruño, después éstos se integran unos con otros compartiendo costumbres, ideas, pensamientos y muchas cosas más propias a su lugar de procedencia. Así mismo, viven numerosas dificultades que les hacen padecer económicamente para sostener su nuevo hogar. Entonces, estos escollos hacen que el migrante se sienta identificado dando paso al recuerdo que ellos poseen y a lo que nostálgicamente llaman “Mi tierra”.

Allí es donde ingresa con fuerza la popular chicha, música que posee un público diverso, personas de escasos recursos y de bajo nivel socio cultural quienes se sienten compenetrados con sus armoniosas melodías y letras de este nuevo estilo nacido en el año 1968.

Este género se convirtió en un boom para aquella época. Se formaron nuevos espacios denominados “Chichódromos” en donde la gente del pueblo se reunía para disfrutar del show musical. Allí también se popularizó la lengua chichera, jerga o replana que comenzó a ser utilizada por los diarios sensacionalistas y de bajo costo.

La cultura chicha desde su aparición se convirtió en un entorno duramente cuestionado por parte de la clase acomodada, siendo así un problema que se remonta hasta la actualidad.

Pero ¿Es válido denigrar socialmente a la cultura chicha peruana?

Los prejuicios sociales contra los sectores más pobres del país siempre han existido, y ello es una barrera que se vio reforzada por los medios de comunicación de tendencia conservadora y parcializada de aquella época, aquellos que consideraban banal y denigrante todo lo que producía el pueblo.

Sin embargo, todo esfuerzo por parte de esa urbe para lograr una mejor calidad de vida transformó a Lima en una ciudad comercial a mayor escala, de esta manera es como va creciendo poco a poco viéndose fortalecida cada vez más la economía de los migrantes.

En palabras del especialista de marketing, Rolando Arellano, los citadinos son quienes le dieron un futuro a Lima. De vendedores ambulantes, taxistas o negociantes en pequeños mercados a forjarse como empresarios. Así es como los migrantes de la Sierra logran un mejor estatus en la capital sin olvidar que cuando llegaron la necesidad los obligó a invadir tierras y establecerse en los cerros rodeados de cuatro esteras y techos de cartón que los protegía de quedar a la intemperie.

Entonces, no es válido denigrar a una cultura rica en esencia, con optimismo y bastante creatividad para alcanzar sus objetivos. Resulta condenable señalar a quienes en base a la informalidad han sobrevivido, pasado peripecias y adaptado a circunstancias de vida poco favorable.

En definitiva ¿Quiénes somos nosotros?

Nosotros somos descendientes directos “Hijos o nietos” de aquellos migrantes, aquella cultura popular y marginada que a duras penas obtuvo mejorías en su vida pero que con su sacrificio beneficiarían a la siguiente generación.

Costa Sierra y Selva, esto es Lima, una ciudad multicultural y unificada.

Todos compartimos algo en especial, y esto es lo que realmente somos, esta es la cultura que nuestros padres o abuelos nos han heredado. Somos imagen que representa la lucha por un mejor futuro que elimina los malos pasajes una vida de necesidad extrema.

Entonces, no olvidemos lo que realmente somos y motivemos a los nuevos y pocos migrantes quienes en la actualidad llegan a Lima. No seamos ingratos porque ellos buscan una mejor vida similar a la que tú has heredado.

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