LA HEREDERA DE YMA SUMAC

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Todo inició cuando de niña, con su voz, imitaba el canto de los pájaros. Llegar a esos tonos vocales no era cosa fácil, pero años después brillaría al hacerlo, hasta convertirse en la soprano de coloratura más reconocida del país. Con cuatro discos producidos en 10 años, Sylvia Falcón ha plasmado melodías andinas en álbumes con conceptos serranos, mostrando la belleza de la cultura inca.

El gusto por ritmos internacionales y artistas como Robert Plant o Freddie Mercuri y su apego al rock underground durante la adolescencia, no interfirió en el amor por los huaynos, yaravíes, huaylas y mulizas del Perú. Viviendo en Lima desde su nacimiento, la cercanía a estos géneros musicales se mantuvo gracias a su familia, con quienes mantenía vivas las costumbres andinas, recorriendo las partes del Perú donde festivales que se remontan a la época de los incas, se celebran cada año. Es así como desde la primera visita a los pueblos donde nacieron sus padres, en Ayacucho y Huancavelica, se enamoró de los andes y de su ascendencia.

Después de pertenecer a dos bandas de rock y formándose como antropóloga en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, es en 2007, a sus 23 años, cuando le abren las puertas del nirvana artístico. Es el fallecido compositor y arreglista Daniel Kirwayo quien después de verla presentarse en La Estación de Barranco, le propone grabar la canción”Atawallpa”, al estilo de la imponente Yma Súmac, como colaboración para un disco ajeno. Pero Kirwayo había encontrado a la heredera de Súmac. El talento de Sylvia Falcón resultó ser mayor de lo que se esperaba y grabó su primer disco: “Killa Lluqsimun”.

Después de aquél vendrían tres producciones discográficas más: Inkario (2013), Fantasía Pokcra (2016) y Qori Coya (2017), este último contó con una versión del Himno Nacional del Perú en quechua, la cual se hizo viral en las redes sociales. Durante estos años ha seguido preparándose vocalmente con tenores como David Gordon, dado conciertos alrededor del Perú, cantado en el 5to Festival de Cine Peruano en Nueva York y se ha presentado en la Universidad de la misma ciudad en Estados Unidos. Asimismo, participó en la película “La Última Princesa Inca”, de la directora Ana de Orbegoso.

A través de su música, Sylvia busca inspirar y trasmitir las emociones que ella siente al cantar en quechua. La identificación que posee como andina y el sentimiento de amor a sus raíces que demuestra en cada aspecto de su carrera artística, resulta importante en un país donde abunda la ignorancia, los acomplejamientos y el racismo alrededor de todo lo que es andino y autóctono.

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