LA ETERNIDAD

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Cientos de lágrimas

derramadas

por una pasión

desmedida

derrumbada bajo

heridad cautivas

huía hacia una

depresión de por vida.

 

El lapso absurdo

de tus movimientos,

dejó desamparados

mis pensamientos.

 

Sobre mis hombros

corría la ventisca

de tu desprecio.

 

Mil veces me preguntaba

qué pasaba por tu cabeza.

Si había luciérnagas o avispas,

o un amor hecho trizas.

 

No me arrepiento

de decírselo al viento,

ni al mundo entero

De declamarte a Sabines al oído,

de escribirte día y noche.

 

Lo que siento por ti

reinará cada año

bisiesto

cada mes, cada abril.

Cada que te sientas sola

aquí estaré, como tu sombra,

alumbrando tu camino.

Pero ya no no

sobe la penumbra del olvido

 

Surinam Rodríguez Olvera es psicóloga de profesión y escritora de corazón. El poema y la foto se publica en alianza con SomosMass99 de México.

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