EL “YO” Y OTROS CAMBIOS EN LA MÚSICA

0
156

Autores, compositores y productores al crear música, han sido influenciados o se han inspirado en sonidos ya antes creados. Es así como nuevas melodías se entretejen para crear éxitos y joyas musicales. Sin embargo, lo que en un inicio solían ser composiciones complejas, con diferentes cambios de ritmos e instrumentos, actualmente han pasado a ser sencillas. Y si se hacen trabajos con una mezcla de notas musicales mayor articuladas, son eclipsadas por la música comercial, que ha pasado a ser básica, sencilla, con letras muchas veces sin sentido o vacías, en donde en los últimos años prima el “yo” en la lírica.

En definitiva, ya no se hace música como antes. Es más fácil crear un beat que “pegue” y juntarlo con letras donde haya alguna referencia sexual o se destaque al mismo artista pretendiendo su sobrevaloración o endiosándolo ante la sociedad y el resto de cantantes. Además, pareciera que ahora no importe hacer buena música. Sino que la performance o el video musical de la canción que algún artista haya lanzado sea polémico, contenga imágenes o bailes sexuales para que el trabajo musical tenga éxitos de ventas y ponga en las primeras planas al intérprete. Y esto es lo que está sucediendo con la música pop desde hace algunas décadas. Si bien esta se ha caracterizado por tener, generalmente, composiciones sencillas y letras que tocaban temas como el amor, el divertirse, salir de fiesta y pasarla bien sin necesidad de descontrolarse, ya no es la misma. Solo basta con entrar a Youtube y ver uno de los videos musicales más vistos y que generan tendencia dentro de la plataforma para comprobar esto.

Por otro lado, el rock y el metal en sus inicios surgieron como una manera de protesta frente al sistema. Generalmente, los músicos eran jóvenes que buscaban plantear un cambio a través de sus canciones y que no estaban conformes con lo que estaba sucediendo alrededor de ellos. No obstante, durante los espectáculos en vivo, el emborracharse y drogarse eran parte del show. Era lo que llamaba la atención del público y de los medios de comunicación.

Además, cuando el Glam Metal apareció en la década de los 80 en Los Ángeles, Estados Unidos, todo el fin social cambió al objetivo de conseguir chicas, relaciones sexuales, dinero, drogas y alcohol. Y si desde un inicio la sociedad había estereotipado negativamente a los fans rockeros/metaleros y a los músicos de ambos géneros, cerca del comienzo del nuevo milenio el tópico tuvo un pequeño cambio sin desligarse la idea de que este tipo de música era “del diablo”.

Y hubo razones para esto, pues la aparición de nuevas bandas con nuevas melodías (sin solos de guitarra y riffs ruidosos, que muchas veces no contaban con acordes), letras (que tocaban temas como el suicidio, el bullyng, el satanismo y otros relacionados a estos) y nuevas maneras de vestir y actuar (cabellos pintados que cubrían la cara, la adopción del movimiento emo, realizarse cortes en el cuerpo, gritos en vez de cánticos, etc), no le hicieron ningún bien a este tipo de música.

Algo parecido sucedió con el rap y el hip hop. La rebelión contra el sistema y la discriminación hacia las personas de raza negra es algo que muy pocos representantes de estos géneros musicales han mantenido en sus letras hasta ahora. El endiosarse y las peleas entre raperos han sido mecanismos que han usado desde cierto punto dentro del desarrollo de este tipo de música. Y esto les ha servido para generar la expectativa y atención de todo tipo de público, de la prensa televisiva, radial y escrita.

Sin embargo, cabe resaltar que no se puede generalizar. Hay géneros musicales que aún mantienen su esencia instrumental (con ligeras variaciones) y lírica. Al igual que hay artistas que no han recurrido a lo mencionado en párrafos anteriores para generar mayores ventas. Pero en ambos casos son pocos.

Todo esto ha hecho que parte de la sociedad, y es muy probable que las futuras generaciones, ya no valoren y reconozcan el trabajo musical de un artista por la complejidad que tenga. Sino que, muchas veces solo podrá lograr el éxito aquel que recurra al sexo, las fiestas, la polémica, las riñas, el ego, los videos musicales y las performances que contengan todo lo mencionado para vender su música.

En ese sentido la música es un medio de expresión y este se ha convertido en uno masivo. Influye y tiene efecto en todas las personas a las que llegue. Esta ha adquirido tanta relevancia en nuestra sociedad, que repercute en la manera de pensar y actuar de los demás; en la educación, economía y política. Y es cierto: la música puede cambiar al mundo. De hecho, lo está haciendo.

Deja un comentario