A sangre fría, la narración y el periodismo de investigación

0
237

Truman Capote fue un periodista y escritor que logró reconocimientos gracias a sus novelas. Nació en el año 1924 en New Orleans, EE.UU. Ser integrante de una familia que se desmoronaba colmó su infancia de conflictos y falencias que desembocarían luego en una juventud y adultez marcada por la dependencia a las drogas y el alcohol.

Truman empieza a escribir a temprana edad, según su propia declaración “para apaliar el aislamiento en el que transcurrió su infancia”. Después de dejar la revista “The Yorker” en la que trabajaba, se dedicó a publicar diferentes relatos con tan solo 21 años. El escritor no solo despierta el interés de los lectores, sino que además es halagado por la crítica.

A los 23 años Capote ya tenía la capacidad para publicar su primera novela “Otras voces, Otros ámbitos” siendo uno de los primeros en abordar de forma abierta el tema de la homosexualidad tocando la fibra de una sociedad con costumbres conservadoras. Más adelante publicaría dos de sus obras más emblemáticas: “Desayuno en Tiffany’s” (1958) y “A sangre fría” (1966), logrando en esta última fusionar su destreza como periodista de investigación y narrador.

Sobre el estilo de narración de “A sangre fría” se puede decir que es un reportaje periodístico con elementos de novela. El autor muestra dedicación para que el lector pueda identificar la cronología, la ubicación y el porqué de los sucesos. Sin embargo Truman Capote lo denomina una novela de no ficción, término acuñado por él, en el que resalta la intención de acomodar hechos reales en una estructura dramática que altere lo menos posible la verdad proporcionada por la fuente real.

La novela se sitúa en Holcomb – Kansas en 1959 girando en torno al cruel asesinato de cuatro miembros de la familia Clutter. Los trágicos hechos de sangre conmocionaron a toda la población pues evocaba el pensamiento de que cualquiera podría ser el siguiente. El crimen no hubiese tenido tanta repercusión si los asesinados no hubieran sido los Clutter, pues gozaban de estabilidad económica, eran queridos masivamente por tratarse de personas justas y amables, además de ser tomados como el arquetipo de familia en la sociedad norteamericana.

El asesinato múltiple lo habían cometido Richard Eugene (Dick) Hickock y Perry Edward Smith, dos ex convictos que se conocieron en la cárcel. Tras obtener la libertad condicional tramaron robar 10 mil dólares de la caja fuerte de los Clutter, los cuales nunca hallaron. Tras un prolongado estado de pánico y zozobra, todos los miembros de la familia fueron ultimados.

El libro posee elementos que un periodista de investigación simplemente no puede pasar por alto como lo son el contraste de declaraciones, la documentación y el derecho a réplica. Es por ello que durante el desarrollo de la novela se hace habitual leer la misma escena pero desde diferentes perspectivas y que el autor se involucre en la historia al buscar la declaración de los asesinos en la cárcel. Esto sin duda, logra hacer la narración más veraz.

Analizando la trama, Capote se toma la libertad de fantasear hechos que permiten enriquecer la historia, logra unificar todas las declaraciones y generar un relato con un enfoque específico y coherente. La distribución y manejo de la cronología es el recurso que mejor le ha funcionado pues con ella logra que el lector se mantenga cautivo de la historia hasta el final de la novela. El hecho de que describa con creces la semblanza de cada personaje permite humanizarlos sin ninguna dificultad, al punto de lograr que el lector sienta simpatía, desprecio o comprensión por ellos. Esto le da un significado al crimen que repercute en cada personaje.

Por otra parte, si bien es cierto que no hay consenso en cuanto al origen del denominado nuevo periodismo, gran parte de la crítica especializada comenzó a vincular la obra “A sangre fría” con esta nueva corriente poco después de ser publicada. La manera en que Capote combina elementos literarios con otros propios de la investigación periodística lo lleva a emparentar la no ficción con atributos propios de la creatividad literaria y periodística.

Si se evalúa como un suceso que tuvo gran impacto, te hace reflexionar sobre la miseria humana y la fragilidad del destino, como uno o varios hechos te pueden cambiar el rumbo aunque no lo merezcas, hallas las fortalezas del libro. Es un crudo trago de realidad que disfrazada de novela se hace más tolerable. Pero si se examina como obra literaria te permite profundizar en la personalidad de cada personaje y te puedes dar cuenta que cada uno es un mundo cargado de atributos o conflictos.

De las conclusiones a las que arribó el escritor norteamericano se puede inferir que la acumulación de frustraciones y resentimientos en las personas terminan activando unas fuerzas destructivas imposibles de contener. En esa línea de pensamiento y más allá de que algunos encontraran en ello un intento de humanizar a los criminales presentándolos como víctimas de un sistema que los margina, los apuntes finales de Capote no dejan de tener validez.

Deja un comentario